El primer contingente del convoy internacional ‘Nuestra América’ aterrizó en La Habana con un cargamento crítico: cinco toneladas de medicinas, paneles solares y alimentos, valorados en medio millón de euros. La llegada de este grupo, integrado por activistas de 17 países, marca el inicio de una operación humanitaria sin precedentes para enfrentar la crisis que sufre la isla tras el recrudecimiento del bloqueo estadounidense.
Desde que Estados Unidos bloqueó el suministro de petróleo a Cuba en enero de 2026 —tras la intervención en Venezuela—, la isla vive una emergencia energética. Los apagones superan las 10 horas diarias, los hospitales operan con generadores precarios y el transporte público está paralizado. “El objetivo es asfixiar al pueblo hasta que se rinda”, denunció el presidente Díaz-Canel, quien acusó a Washington de buscar un “cambio de régimen por la fuerza”.
‘Nuestra América’ no es solo un convoy: es una red de apoyo que incluye a más de 700 personas y 50 organizaciones. Además de la avanzada europea, se esperan embarcaciones desde México, Chile y hasta Florida (EE.UU.), con un total de 20 toneladas de ayuda. La iniciativa cuenta con el respaldo de figuras como Greta Thunberg, quien afirmó que “la solidaridad internacional es la única fuerza capaz de enfrentar a figuras como Trump”.
El Malecón de La Habana será el escenario de un evento masivo el 21 de marzo, cuando todas las delegaciones converjan para entregar la ayuda y realizar un acto de solidaridad. “No es solo un gesto humanitario, es un desafío al imperialismo”, declaró un portavoz. El evento incluirá la participación de artistas, políticos y activistas de todo el mundo, y se transmitirá en vivo para mostrar al planeta que Cuba “no está sola”.
Más allá de los suministros, el convoy ‘Nuestra América’ envía un mensaje claro: la comunidad internacional no permanecerá indiferente ante el sufrimiento del pueblo cubano. En un contexto donde las sanciones han sido condenadas incluso por la ONU, esta iniciativa demuestra que la solidaridad puede ser un arma poderosa contra la opresión. Como dijo un voluntario: “Si el bloqueo es un crimen, la resistencia es un deber”.

