viernes 29 de mayo de 2026 15:07 pm
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En un mundo donde la inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos, surge una pregunta crucial: ¿Cómo podemos los humanos adaptarnos y destacar en esta nueva era? La neurocientífica Hannah Critchlow, en su libro «El cerebro del siglo XXI», ofrece una perspectiva revolucionaria: en lugar de temerle a la IA, debemos usar el conocimiento que nos ha dado la neurociencia para potenciar nuestra propia inteligencia.


Critchlow parte de una premisa fascinante: aunque nuestros cerebros tienen una estructura similar a la de nuestros ancestros de la Edad de Piedra —e incluso son un poco más pequeños—, tenemos la capacidad de entrenarlos y adaptarlos para enfrentar los desafíos modernos. «Lo escribí para mí misma, para tomar mejores decisiones, pero también para mis padres y mi hijo. ¿Qué puedo hacer para que sus cerebros florezcan?», explica.


🧠 Las Habilidades que Nos Harán Destacar

Critchlow identifica varias habilidades clave que, aunque a menudo han sido subestimadas, serán esenciales para conectar con los demás, innovar y resolver problemas en un mundo dominado por la IA:

  1. Inteligencia Emocional y Empatía:
    La inteligencia emocional y la empatía son habilidades que, según Critchlow, determinan nuestra satisfacción vital y el éxito en nuestras relaciones. Aunque tienen un componente genético (entre el 10% y el 45%), pueden desarrollarse con práctica. Jamil Zaki, psicólogo de Stanford, sugiere empezar con la autocompasión: preguntarnos «¿Por qué siento esto?» y «¿Cómo puedo gestionarlo?». Este ejercicio no solo nos ayuda a entendernos mejor, sino que expande nuestra capacidad de empatía hacia los demás.
  2. Altruismo y el Poder del Microbioma:
    Uno de los hallazgos más sorprendentes de Critchlow es la conexión entre el altruismo y la salud intestinal. Un estudio de Hilke Plassmann demostró que los voluntarios que consumieron prebióticos y probióticos durante siete semanas desarrollaron un microbioma más diverso y, como resultado, se volvieron más altruistas. Esto sugiere que las bacterias intestinales podrían estar influyendo en nuestro comportamiento social a través de neurotransmisores que afectan los circuitos neuronales.
  3. Creatividad y la Mente en Reposo:
    Critchlow argumenta que la creatividad no es exclusiva de genios como Mozart o Ada Lovelace, sino una capacidad que todos podemos desarrollar. Una de las claves está en aprovechar los momentos de ensoñación, esos instantes en los que nuestra mente divaga sin un objetivo concreto. Durante estos períodos, el cerebro genera nuevas conexiones y surgen ideas innovadoras. Actividades como caminar en la naturaleza o estar en un estado de relajación aumentan las ondas alfa, asociadas con un pensamiento calmado y creativo. Incluso el sueño juega un papel crucial: en la fase de adormecimiento, el cerebro piensa de manera fragmentada y original, lo que fomenta la creatividad.
  4. Ejercicio Físico y la Bioenergética:
    El ejercicio físico no solo beneficia al cuerpo, sino que también estimula el crecimiento de neuronas y conexiones neuronales, lo que ayuda a mantener la agilidad mental. Critchlow explica que esto está relacionado con la bioenergética, es decir, la capacidad de nuestras células para producir energía de manera eficiente. Las mitocondrias, las «centrales energéticas» de nuestras células, son fundamentales en este proceso. Para optimizar su funcionamiento, Critchlow recomienda:

    • Hacer ejercicio regularmente, ya que esto aumenta el número de mitocondrias.
    • Dormir lo suficiente, porque durante el sueño el cuerpo elimina desechos tóxicos acumulados por la producción de energía.
    • Mantener una dieta saludable, evitando el exceso de azúcar y alimentos ultraprocesados, para que las mitocondrias tengan el combustible adecuado.

🌟 Cómo Manejar el Ritmo Actual

Critchlow reconoce que el cerebro humano tiene dificultades para lidiar con el cambio y la incertidumbre, pero también destaca que, como especie, estamos impulsados a innovar y explorar. Su consejo para quienes se sienten abrumados es aceptar esta dualidad: «Siempre ha existido una tensión entre nuestra necesidad de crear cambios y el miedo que estos nos generan. Forma parte de nuestra naturaleza como especie».


📌 Conclusión: El Cerebro como Nuestra Ventaja Competitiva

En un mundo donde la IA está redefiniendo la inteligencia, Critchlow nos recuerda que nuestro cerebro orgánico sigue siendo nuestra mayor herramienta. La clave está en cultivar habilidades como la inteligencia emocional, la creatividad y la resiliencia, mientras cuidamos nuestra salud física y mental para enfrentar los desafíos del siglo XXI. Como ella misma dice: «La misma comprensión que ha impulsado los avances en IA puede liberar el potencial cognitivo humano que todos llevamos dentro».


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