Científicos de Estados Unidos, liderados por Kate Adamala de la Universidad de Minnesota, han anunciado la creación de una «célula sintética» llamada Spudcell, capaz de alimentarse, replicarse y, según sus creadores, evolucionar. Sin embargo, el estudio no ha sido revisado por pares y fue publicado en un documento de 190 páginas en la web del equipo, tras ser rechazado por la revista Cell por no considerarlo «biología».
La Spudcell es una esfera de grasa microscópica con un genoma mínimo de 90,000 letras de ADN (50 veces más pequeño que el de una bacteria). Este genoma permite leer y copiar el ADN, pero el proceso de replicación no es autónomo: requiere que los científicos apliquen fuerza para dividir las células a través de una membrana con poros. Además, solo el 30% de las células hijas conserva el genoma completo tras cinco ciclos, y los componentes clave se degradan.
El equipo afirma que las células pueden «evolucionar»: al introducir una mutación que acelera su crecimiento, esta se vuelve dominante en cinco generaciones. Sin embargo, esta «evolución» es artificial, ya que la mutación fue insertada deliberadamente y la división celular depende de intervención humana.
El objetivo de este tipo de investigaciones es entender el origen de la vida y diseñar sistemas que realicen funciones básicas, como producir energía limpia. A diferencia de otros enfoques, como el del fallecido Craig Venter (que redujo el genoma de un microbio existente), el equipo de Adamala construyó la célula desde cero, usando 36 enzimas, ADN sintético y una membrana lipídica.
El estudio será enviado a una revista para su revisión, pero el anuncio ha generado debate en la comunidad científica.

