Dinero, sí, pero también conocimiento, formalización y trazabilidad. La presentación del proyecto «Banca, Microempresas y Crecimiento Económico» dejó claro que el crecimiento de las microempresas dominicanas depende de una combinación de factores que van mucho más allá del cheque inicial del préstamo.
Organizado por Promipyme en la PUCMM y presentado por su director general, Fabricio Gómez Mazara, el proyecto se apoya en una investigación de Ferlisa Báez y Fernando Morbán que estudia el comportamiento del microcrédito con modelos económicos y herramientas cuantitativas, en respuesta a las características particulares de un segmento marcado por la informalidad y el riesgo crediticio.
El mensaje central para los microempresarios es que la formalización abre puertas: facilita la incorporación al sistema financiero y amplía las posibilidades de acceso a recursos, aunque debe ir acompañada de crédito disponible y formación financiera para traducirse en crecimiento real.
Para las políticas públicas, la propuesta es tecnológica y transparente: incorporar códigos QR y herramientas digitales que permitan rastrear cómo se usan los microcréditos, evaluar el impacto de los programas del sector y pasar del subsidio implícito a uno explícito, focalizado y deliberado.
Y para la agenda futura, el compromiso de seguir investigando: el encuentro adelantó el interés de explorar financiamiento para nuevos estudios sobre el microcrédito, consciente de que las mipymes —más del 80% del tejido empresarial formal— sostienen la actividad productiva del país y merecen decisiones basadas en evidencia.
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