viernes 25 de septiembre de 2026 10:21 am
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Las detenciones de Susan Sarandon y Hannah Einbinder frente a la ONU no fueron un gesto espontáneo de celebridades, sino el capítulo más reciente de un activismo sostenido que ambas actrices han defendido con el conocimiento pleno de su costo profesional. Sarandon, de 79 años y ganadora del Óscar, declaró en el Festival de Cine de Venecia que su carrera continúa sufriendo las consecuencias de sus posiciones sobre la guerra en Gaza: «Todavía me han quitado películas recientemente porque hay agencias que les dicen a las personas que no me contraten», reveló, tras haber sido previamente abandonada por su agencia de talentos por comentarios en un acto pro-palestino. Su historismo activista viene de lejos: fue una voz destacada del movimiento antibélico durante la invasión de Irak en 2003 y una crítica persistente del trumpismo, lo que la convierte en una de las figuras más constantes del activismo hollywoodense de las últimas décadas. Einbinder, de 31 años, ganadora del Emmy por Hacks y judía, ha recorrido un camino similar: cerró su discurso de aceptación del Emmy con un «Palestina libre» que le costó críticas de organizaciones judías, firmó junto a 4,500 figuras de la industria el compromiso de boicotear instituciones cinematográficas israelíes, y en Cannes explicó su filosofía con una frase que resume el debate entero: «El costo de no hablar es mayor. Hay un peaje más grande en el silencio, y uno simplemente debe tener claras sus prioridades. No tengo la ilusión de que mi pequeña carrera pueda compararse siquiera con una sola vida humana. Así que es una obligación, y siempre lo haré». Tras su detención, publicó en Instagram que esperaba que las imágenes llamaran la atención sobre «los crímenes que ocurren cada día pero que casi no reciben cobertura internacional». El acto, organizado por Jewish Voice for Peace —un grupo judío que articula el rechazo a las políticas de Israel desde dentro de la propia comunidad—, ocurrió en un momento político cargado: el alcalde Zohran Mamdani había pedido que Estados Unidos honrara la orden de arresto de la CPI contra Netanyahu, y el primer ministro respondió desde la tribuna de la ONU llamando «cobardes morales» a los manifestantes, en una jornada que deja claro que la tensión entre la protesta ciudadana, la industria del entretenimiento y la política internacional seguirá dominando la conversación pública estadounidense.

#Activismo #Hollywood #Sarandon #Einbinder

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