El proyecto
Un equipo internacional investiga la Formación Durupınar, una estructura alargada del este de Turquía situada a unos 29 kilómetros al sur del monte Ararat, mediante perforaciones de hasta 18 metros, análisis de suelo y tecnología de exploración subterránea. El proyecto está dirigido por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, cuenta con participación de investigadores de cinco países, apoyo de la organización estadounidense Noah’s Ark Scans y autorización oficial de las autoridades turcas. La campaña de 2026, desarrollada cerca de Doğubayazıt (provincia de Ağrı), incluyó unos 90 días de trabajo de campo con escaneos de radar de penetración terrestre —que alcanzaron capas de hasta 70 metros—, tomografía de resistividad eléctrica, LiDAR y recolección de 366 testigos y muestras oficiales, con reportes de campaña que hablan de cerca de 1,000 muestras en unas 150 ubicaciones.
Los hallazgos preliminares
Los investigadores reportan anomalías en las imágenes del subsuelo con patrones de bordes relativamente regulares que se intersecan en ángulos rectos, interpretados como posibles espacios o alineaciones internas. La perforación encontró además una capa excepcionalmente dura a unos 4-5 metros de profundidad que rompió una broca —interpretada provisionalmente como posible madera petrificada, sin confirmación— y los análisis preliminares detectaron alrededor de un 40 % más de carbono en las muestras del interior de la formación que en las exteriores. Estas señales aún requieren análisis de laboratorio —previsto durante el invierno, con resultados más claros en dos o tres meses— y no constituyen por sí mismas evidencia de una estructura construida por seres humanos. La universidad prevé divulgar los resultados de la investigación durante 2027.
El contexto histórico y científico
La estructura fue identificada en fotografías aéreas en 1959 y mide cerca de 157 metros de longitud, dimensión que sus defensores relacionan con las medidas del relato bíblico del Génesis. No obstante, la interpretación predominante entre los geólogos considera que Durupınar es una formación natural producida por procesos geológicos y erosivos, como concluyó el estudio publicado en 1996 por Lorence Collins y David Fasold. Deutsche Welle señaló el 1 de octubre de 2026 que los hallazgos preliminares no habían desplazado la explicación geológica predominante. Para sostener la hipótesis del origen artificial sería necesario encontrar evidencias materiales verificables, establecer su antigüedad y someter los resultados a evaluación científica independiente — análisis de laboratorio y publicaciones revisadas por especialistas que serán determinantes para evaluar las hipótesis sobre el origen de la formación.

