Los Dodgers hicieron todo lo necesario para ganar, excepto anotar. Sacaron a Misiorowski en la quinta entrada, obligaron a Skubal a trabajar bajo presión, pusieron corredores en base entrada tras entrada… y aun así perdieron. Tres doble matanzas, nueve corredores dejados en base, 1 de 6 con corredores en posición de anotar: la ofensiva de mil millones de dólares volvió a desaprovechar sus chances cuando más importaba.
La última oportunidad lo resumió todo: en la novena, Kyle Tucker y Josue De Paula recibieron bases por bolas con dos outs, pero Mookie Betts elevó al jardín central cerca de la zona de advertencia. Fin del juego.
«Es imposible entrar a una serie larga contra el equipo con mejor récord del béisbol esperando ganar cuatro de entrada», admitió el mánager Dave Roberts. Ahora la presión cae sobre Los Ángeles: Yamamoto (8-1, 2.14 en postemporada) debe evitar el 0-2 ante Logan Henderson, quien les lanzó con efectividad de 0.75 esta temporada. Para un equipo que persigue el primer tricampeonato desde los Yankees de 1998-2000, el margen se agota. Para Milwaukee, uno de los cinco equipos actuales sin título mundial, el sueño sigue intacto.
#Dodgers #Roberts #Yamamoto #Tricampeonato #MLB

