martes 3 de marzo de 2026 21:47 pm
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El cerebro controla cuándo sentir comezón Un estudio del Indian Institute of Science ha revelado que el estrés puede modificar la percepción del picor, gracias a un circuito neuronal en el hipotálamo lateral que actúa como un interruptor. En situaciones de estrés agudo, estas neuronas reduces la necesidad de rascarse, pero en casos de estrés crónico, el efecto se invierte, empeorando condiciones como la dermatitis atópica.

Neuronas que frenan el rascado Los investigadores, liderados por Jagat Narayan Prajapati, encontraron que la activación de estas neuronas disminuye el rascado, incluso en modelos de inflamación cutánea. Sin embargo, al inhibirlas, los animales rascaron más, lo que demuestra que el cerebro regula la percepción del picor según el contexto emocional.

Estrés agudo: Menos picor; estrés crónico: Más picor El estudio mostró que, en situaciones de estrés puntual, el cerebro suprime el picor para priorizar respuestas de supervivencia. Pero cuando el estrés se vuelve crónico, las neuronas se hiperactivan, lo que explica por qué enfermedades como la psoriasis empeoran con el estrés prolongado.

Un nuevo enfoque para el picor crónico Hasta ahora, los tratamientos para la comezón se han centrado en la piel. Sin embargo, este hallazgo sugiere que el cerebro es clave. «Entender esta interacción podría llevar a terapias más efectivas», señaló Arnab Barik, coautor del estudio. Esto es especialmente relevante para quienes sufren de picor persistente, una condición que afecta su bienestar.

Hacia terapias basadas en el cerebro Los científicos planean estudiar cómo estos circuitos neuronales responden en enfermedades crónicas o bajo diferentes estados emocionales. Modular estos mecanismos podría, en el futuro, convertirse en una estrategia innovadora para aliviar el picor crónico, un problema que, aunque subestimado, puede ser profundamente discapacitante.


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