sábado 18 de julio de 2026 19:04 pm
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En el distrito de Nihonbashi, Tokio, existe un café que está cambiando la forma en que pensamos sobre la inclusión laboral. Aunque a primera vista parece que los robots OriHime son los protagonistas, la verdad es que detrás de ellos hay personas con discapacidades físicas que los controlan a distancia para trabajar como meseros.

Estos operadores, muchos de los cuales sufren de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), parálisis o movilidad reducida, utilizan herramientas adaptadas como tabletas, teclados o dispositivos de seguimiento ocular para manejar los robots desde sus casas o desde un hospital. Así, pueden atender a los clientes, tomar pedidos, servir bebidas y realizar otras funciones típicas de un café. Lo más significativo es que reciben un salario, lo que les permite recuperar su independencia económica y reducir el aislamiento social.

El creador de este proyecto, el inventor japonés Kentaro Yoshifuji, se inspiró en su propia experiencia de aislamiento durante su juventud por problemas de salud. Decidió entonces desarrollar tecnologías que pudieran conectar a las personas con el mundo laboral y fomentar la interacción humana. Este café no solo representa un avance tecnológico, sino que también demuestra cómo la innovación puede ser una herramienta para la inclusión, ofreciendo nuevas oportunidades y mejorando la calidad de vida de quienes enfrentan barreras físicas.

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