El acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán, firmado hace apenas una semana, se ha derrumbado tras una cadena de ataques y contraataques que ha llevado a ambos países a cruzar líneas rojas y a atacar infraestructura civil. Todo comenzó el 25 de junio, cuando un dron iraní impactó un buque de carga en el estrecho de Ormuz, un incidente que reavivó las hostilidades y puso fin a los esfuerzos diplomáticos.
El estrecho de Ormuz: El epicentro del conflicto
Irán había cerrado el estrecho de Ormuz —una ruta crítica para el comercio global de petróleo y gas— tras el ataque estadounidense-israelí del 28 de febrero que marcó el inicio de la guerra. Teherán ve el control del estrecho como una herramienta estratégica en su confrontación con Estados Unidos. Aunque el acuerdo preliminar contemplaba su reapertura, también incluía una cláusula que permitía a Irán gestionar el tráfico marítimo y cobrar tasas, algo que Estados Unidos rechaza, argumentando que el estrecho debe ser libre y accesible para todos.
Ataques a infraestructura civil: Un nuevo nivel de conflicto
Tras el ataque del 25 de junio, Estados Unidos respondió con ataques aéreos contra emplazamientos militares en Irán, incluyendo misiles, drones y radares costeros. Irán escaló sus represalias, atacando un petrolero que utilizaba una ruta alternativa y, posteriormenta, objetivos en Kuwait, Baréin y Qatar, países que albergan tropas estadounidenses. Además, atacó una planta desalinizadora en Kuwait, un objetivo de infraestructura civil, lo que marca un punto de no retorno en el conflicto.
Según informes, los ataques estadounidenses han causado al menos 50 muertes y más de 500 heridos desde que se reanudaron las hostilidades. El presidente Donald Trump ha amenazado con atacar infraestructura civil iraní, aunque hasta ahora ha evitado actuar, citando avances diplomáticos. Sin embargo, los líderes iraníes ya podrían considerar que se ha cruzado una línea roja.
¿Qué depara el futuro?
Trump ha contemplado la posibilidad de tomar el control del estrecho de Ormuz por la fuerza, lo que requeriría una mayor presencia militar. Mientras tanto, Estados Unidos ha restablecido el bloqueo a los puertos iraníes, que había sido levantado como parte del acuerdo provisional.
El abandono de una cumbre de la OTAN y los mensajes contradictorios de Trump —entre amenazas de escalada y señales de no buscar un conflicto prolongado— reflejan la incertidumbre en el manejo de la crisis. Sin embargo, la espiral de violencia y el fracaso de las negociaciones hacen que una guerra total sea cada vez más probable, con consecuencias catastróficas para Oriente Medio y la economía mundial.

