Los dispositivos tecnológicos para el cuidado de la piel han ganado popularidad en los últimos años, pero ¿realmente funcionan? Victoria Jane Hiscock, experta en aparatología aplicada al cuidado cutáneo, aclara que estos aparatos no son una solución mágica, pero sí herramientas valiosas cuando se usan de manera correcta y constante. «La tecnología doméstica no sustituye a los tratamientos profesionales, sino que los complementa», asegura.
El fenómeno de la «glass skin», originario de Corea del Sur, ha impulsado el interés por estos dispositivos. Para Hiscock, este no es solo un ideal estético, sino el reflejo de una piel bien cuidada y equilibrada. «No se logra con un solo producto o tratamiento, sino con una rutina integral», explica. Tecnologías como la terapia LED, las microcorrientes y los ultrasonidos están cobrando relevancia por su capacidad para mejorar la firmeza, la luminosidad y la absorción de cosméticos.
La experta detalla las funciones de cada tecnología:
- Microcorrientes: Estimulan los músculos faciales para mejorar la firmeza y definición del rostro.
- Terapia LED: Promueve la reparación celular y reduce la inflamación, mejorando la luminosidad de la piel.
- Ultrasonidos y tecnología iónica: Ayudan a optimizar la penetración de ingredientes activos en los productos cosméticos.
Aunque las redes sociales y las celebridades han popularizado su uso, Hiscock recomienda no basarse solo en tendencias. «Las celebridades han ayudado a difundir la tendencia, pero la ciencia es la que respalda su eficacia», afirma. Además, insiste en la importancia de la constancia: «La piel responde mejor a estímulos repetidos que a tratamientos intensivos», por lo que estos dispositivos deben incorporarse como un hábito en la rutina de cuidado.
La experta también aclara que estos aparatos no son un sustituto de los tratamientos profesionales. «Los tratamientos en clínica permiten un diagnóstico personalizado y el uso de equipos de mayor potencia cuando es necesario», señala. En cambio, los dispositivos domésticos ayudan a mantener los resultados entre sesiones y facilitan que el cuidado de la piel forme parte de la vida cotidiana.
Por último, Hiscock recuerda que ningún dispositivo reemplaza la protección solar. «El verano no debe ser una pausa en el cuidado de la piel», ya que factores como el sol, el cloro o el aire acondicionado pueden alterar su equilibrio. «Los mejores resultados se obtienen cuando la tecnología doméstica y los tratamientos profesionales trabajan juntos», concluye.
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