miércoles 7 de octubre de 2026 17:25 pm
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Hay actos de valentía que definen una carrera, y el detective José Mercedes los protagonizó el 2 de octubre en una acera de Norwood. Con hasta siete puñaladas en el cuerpo —heridas en cuello y torso producidas por un cuchillo que finalmente no tocó ningún órgano vital—, el agente dominicano de 33 años persiguió a sus dos atacantes por cerca de dos cuadras antes de derrumbarse. Sus agresores, dos hombres que llegaron en bicicleta eléctrica con la intención de robarle su cadena de oro, se encontraron con una resistencia que no esperaban.

Mercedes, quien ingresó al NYPD en 2016 y sirve en la comisaría 44, se encontraba fuera de servicio, sacando pertenencias del maletero de su Mustang negro estacionado en la calle 208 Este, cuando los asaltantes se le acercaron por detrás. La lucha que siguió dejó al detective sangrando profusamente en la acera, pero vivo y con la determinación intacta: cuando los atacantes huyeron en su moto, él los persiguió a pie hasta la avenida Rochambeau antes de que su cuerpo cediera.

El sistema respondió con la misma intensidad. Los paramédicos lo estabilizaron y lo trasladaron al Jacobi, donde fue visitado el mismo día por la comisionada Jessica Tisch y el alcalde Zohran Mamdani. La Asociación de Detectives emitió una advertencia contundente a los fugitivos: «No hay dónde correr ni dónde esconderse». Las cámaras de seguridad aportaron las imágenes de los sospechosos, difundidas por Crime Stoppers con la descripción característica: el conductor con jersey azul y rastas, el pasajero sin camiseta, con pantalón negro y tenis rojos.

La persecución policial terminó como debía: en la madrugada del miércoles, los sospechosos —identificados como D’Angelo Caraballo y Sneider Mejía, ambos ciudadanos dominicanos en situación migratoria irregular, uno con cargos pendientes por armas y otro con orden de deportación— fueron arrestados en el sótano de una casa en Lynn, Massachusetts, por el equipo de fugitivos de los alguaciles federales. Ahora enfrentan cargos de intento de asesinato.

Y el detective, fiel a su personaje, escribió el epílogo el lunes: se levantó de la silla de ruedas y salió del hospital caminando, entre cientos de compañeros que lo recibieron con aplausos y gaitas, levantando el pulgar en señal de victoria. Su tía, Lenny Mercedes, contó a los medios que el detective fue apuñalado varias veces «mientras luchaba contra los atacantes», una frase que ahora suena a epitafio de una hazaña: siete puñaladas no fueron suficientes para detener a José Mercedes.

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