La segunda vuelta presidencial en Colombia, que culmina este domingo 21 de junio de 2026, ha movilizado a miles de votantes en Nueva York, donde 70,000 colombianos están habilitados para sufragar. A nivel global, 1.4 millones pueden votar en 253 puestos electorales y 2,181 mesas en el exterior. Esta elección no es cualquier comicio: refleja la profunda división en Colombia entre dos modelos opuestos: el de Iván Cepeda, candidato de izquierda, y el de Abelardo de la Espriella, un abogado que ha irrumpido en la política con un discurso de mano dura contra los grupos armados y el respaldado del expresidente Donald Trump.
Los resultados de la primera vuelta sorprendieron a los analistas. Aunque las encuestas daban ventaja a Cepeda, De la Espriella logró consolidarse como la principal fuerza, obteniendo un 73% de los votos de los colombianos en EE.UU., su mayor ventaja en el exterior. Este apoyo refleja la preocupación de la diáspora por la seguridad y el aumento de la violencia en Colombia, donde grupos como el ELN han incrementado su actividad. Según la Fundación Ideas para la Paz, los grupos armados ilegales superaron los 27,000 integrantes en 2025, y se ha documentado un aumento en desplazamientos forzados y reclutamiento de menores.
En el consulado de Colombia en Manhattan, las filas no han dado tregua desde el lunes 16 de junio, cuando comenzó la votación anticipada. Yormary, una migrante de Medellín residente en Nueva York desde hace 14 años, explicó su motivación: «Truene, llueva o relampaguee, los colombianos tenemos que salir a votar. Aquí se decide si recuperamos nuestro país de las garras del comunismo o si nos convertimos en una nueva Venezuela o Cuba». Su postura refleja el miedo a que Colombia siga el camino de otros países con gobiernos de izquierda.
En el otro extremo, Rubén Paz, un bogotano que emigró en los años 80, ve con preocupación la posibilidad de que De la Espriella gane. «Es un tipo egocéntrico con un pasado oscuro. Si gana, va a recrudecer la violencia. Cepeda garantiza la paz y es un político decente», sostuvo Paz, quien teme que el país caiga en manos de alguien que no respete los derechos humanos.
La comunidad colombiana en Nueva York, con más de 110,000 residentes en la ciudad y 250,000 en la región triestatal, es una de las diásporas más activas en el proceso electoral. Barrios como Jackson Heights, Corona, Elmhurst y Sunnyside han sido testigos de largas filas de votantes que, aunque han construido una nueva vida en EE.UU., siguen conectados con los problemas de su país.
En la primera vuelta, 573,087 colombianos votaron en el exterior, con una participación del 40.6%. De estos, el 53.4% apoyó a De la Espriella, frente al 29.2% de Cepeda, lo que le dio una ventaja de más de 140,000 votos. Este domingo, la diáspora volverá a ser clave en el resultado final.
El tema de la seguridad ha dominado el debate. Lorena Pizarro, una joven de 24 años que llegó a Nueva York en 2023, comentó: «En zonas rurales, los grupos irregulares actúan sin control. No sé quién tiene la culpa, pero la violencia ha aumentado». Muchos votantes ven esta elección como una oportunidad para cambiar el rumbo del país.
El factor comercial también ha influido. Un empresario colombiano en Queens, dueño de negocios de envíos e importaciones, explicó: «Si gana el candidato de Petro, las relaciones entre EE.UU. y Colombia serán malas, y eso afecta a quienes vivimos de las importaciones». Las tensiones entre Donald Trump y Gustavo Petro han generado preocupación en el sector comercial.
Para María Claudia Acosta y su esposo Rodrigo, el proceso en el consulado ha sido rápido y organizado. «Vale la pena dedicar este tiempo porque Colombia necesita cambios urgentes», comentaron. Mientras, Solsiré Jaramillo, una maestra jubilada de 70 años, afirmó: «Yo me vine por la violencia. No creo que los grupos armados quieran la paz, pero sí me gusta que De la Espriella hable de no dar tregua a los criminales».

