La desaparición de los cuatro militares salvadoreños en Haití ha mutado en una crisis internacional de múltiples frentes: un líder pandillero que teoriza sobre su muerte, un presidente salvadoreño que despliega tropas de élite, restos humanos sin identificar y gobiernos vecinos —incluido el dominicano— colaborando en la sombra con la operación de rescate.
El video que agitó el caso
La última pieza del rompecabezas la aportó Wilson Joseph, alias «Lanmò San Jou», líder de 400 Mawozo, quien en un video sugirió que los salvadoreños pudieron morir durante un tiroteo en el territorio de la banda Chen Mechan, y que de haberlos capturado él, los habría usado como rehenes para negociar con Bukele.
El cabecilla negó la participación directa de su organización y criticó al Gobierno haitiano por dar más atención a los extranjeros que a sus propios policías, en un mensaje cargado de propaganda dirigida a la población local.
La respuesta militar de El Salvador
Bukele, que amenazó a las bandas con acabarlas «como lo hizo con las pandillas de El Salvador», ordenó una operación militar con cientos de efectivos de élite que operan en la zona de Plaine du Cul-de-Sac, con apoyo logístico de Estados Unidos y choques esporádicos con pandilleros en sectores como Butte Boyer y Cité Doudoune.
El mandatario desmintió además que unos restos humanos entregados en el aeropuerto de Puerto Príncipe por una organización humanitaria pertenecieran a los desaparecidos: entre ellos había los de un menor, un hombre de mayor estatura y una persona con uniforme de otro ejército.
La región se organiza
El presidente dominicano, Luis Abinader, confirmó que conversó con Bukele para colaborar «de manera logística y en términos de inteligencia» con las operaciones, un respaldo que subraya la preocupación de República Dominicana por la inestabilidad en el lado haitiano de su frontera.
La crisis golpea además la credibilidad de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), la misión multinacional respaldada por la ONU, cuyo personal —hasta ahora protegido por su condición de fuerzas internacionales— ha resultado directamente atacado por primera vez de esta forma.
Un caso que redefine la crisis haitiana
Para los analistas, el episodio marca un punto de inflexión: las bandas haitianas ya no solo aterrorizan a la población civil, sino que son capaces de confrontar abiertamente a Estados extranjeros y convertir a soldados internacionales en rehenes de su guerra mediática.
Mientras se espera una confirmación oficial del destino de los cuatro técnicos aeronáuticos, la pregunta que flota sobre Puerto Príncipe es cuánto más puede escalar esta crisis antes de que la comunidad internacional cambie de estrategia en Haití.
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