Hay reuniones diplomáticas que terminan en comunicados, y otras que aspiran a quedar en los libros de historia. La primera reunión de la Coalición de las Américas contra los Carteles (AC3) en República Dominicana, encabezada este martes por el presidente Luis Abinader junto a representantes de Estados Unidos, pertenece —al menos en la ambición de sus anfitriones— a la segunda categoría: la de «el momento en que nuestra región decidió transformar una voluntad en una acción verdaderamente coordinada».
La filosofía Abinader: soberanía que se ejerce, no que se renuncia
Ante los altos mandos militares de las 18 naciones invitadas, el presidente dominicano articuló el marco conceptual de la coalición creada el 5 de marzo: «si el crimen se organiza internacionalmente, las respuestas de los Estados no pueden mantenerse fragmentadas». La cooperación entre organismos de seguridad internacionales, añadió, no implica renunciar a la soberanía sino «ejercerla con mayor responsabilidad frente a amenazas que ninguno puede enfrentar solo».
Su llamado a las delegaciones militares y diplomáticas fue triple —«pasar de las declaraciones a los compromisos, de las coincidencias a las decisiones y de las buenas intenciones a los resultados»— y vino acompañado de una advertencia práctica: los criminales «no se detienen mientras nosotros deliberamos», y los ciudadanos «no esperan únicamente grandes acuerdos, sino soluciones». Pidió «objetivos claros, responsabilidades definidas», mecanismos para «verificar los avances» y que las diferencias entre países no impidan reconocer las responsabilidades comunes.
La maquinaria que se empieza a armar
En lo operativo, la jornada de dos días —concluida esta tarde— trató cuatro asuntos estrechamente vinculados, según el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre: la elaboración del plan de campaña militar conjunto 2026-2031, un marco de gobernanza de la Coalición, la integración de seis equipos multinacionales y, pendiente aún, la definición de mecanismos de cooperación, responsabilidades por país y seguimiento de gestiones compartidas. Los frentes de batalla: tráfico de drogas, narcoterrorismo, tráfico ilícito y redes criminales transnacionales.
El mapa de la coalición y sus huecos
República Dominicana dirige la conferencia junto al Comando Sur estadounidense, con Argentina, Bahamas, Belice, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guayana, Honduras, Jamaica, Panamá, Trinidad y Tobago, Uruguay y Perú como socios. La gran ausencia es doble: Brasil y México, dos países con alta presencia de agrupaciones criminales —y en el caso mexicano, sede de varios carteles con proyección regional—, no integran todavía la AC3. La frase final de Abinader resume la apuesta de toda la coalición: que los criminales «no encuentren en nuestras fronteras una oportunidad para escapar de la justicia», sino la certeza de que la ley los alcanzará siempre.
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