Una explosión catastrófica en una fábrica de fuegos artificiales en Liuyang, provincia de Hunan (China), ha dejado un saldo de al menos 26 muertos y más de 60 heridos, según confirmaron las autoridades este martes 5 de mayo de 2026. El estallido, que se produjo a las 16:43 hora local (08:43 GMT) del lunes, tuvo lugar en las instalaciones de la empresa Liuyang Huasheng Fireworks Manufacturing and Display Company, un gigante en la producción de pirotecnia que abastece tanto al mercado interno como al internacional.
Videos compartidos en redes sociales mostraron el momento exacto de la tragedia: una serie de detonaciones seguidas que generaron una enorme nube de humo negro visible a kilómetros de distancia. Las imágenes captadas por drones de la cadena CCTV al día siguiente revelaron un escenario desolador: los edificios de la fábrica quedaron reducidos a escombros, y los equipos de rescate, compuestos por más de 480 socorristas, trabajaban entre los restos en busca de supervivientes o víctimas aún no localizadas.
El balance inicial de las autoridades era de 21 fallecidos, pero la cifra aumentó a 26 tras el hallazgo de más cuerpos entre los escombros. Chen Bozhang, alcalde de Changsha (ciudad de la que depende Liuyang), expresó su consternación y arrepentimiento: «Estamos profundamente entristecidos y consumidos por el remordimiento», dijo en un comunicado.
El gobierno central chino actuó con celeridad, enviando expertos en manejo de emergencias para coordinar las labores de rescate. Se estableció una zona de seguridad de tres kilómetros alrededor del lugar del accidente, y se evacuó a los residentes cercanos para evitar nuevos riesgos. Mientras tanto, la policía detuvo a los gerentes de la empresa mientras se investigan las causas del siniestro, que podrían estar relacionadas con fallas en los protocolos de seguridad o el almacenamiento inadecuado de materiales explosivos.
El presidente Xi Jinping exigió «esfuerzos sin descanso» para atender a los heridos y localizar a los desaparecidos, según la agencia Xinhua. Los hospitales de la zona activaron sus protocolos de emergencia para tratar a los heridos, muchos de los cuales presentaban quemaduras graves y heridas por el colapso de estructuras.
Liuyang es un referente mundial en pirotecnia: produce el 60% de los fuegos artificiales que se consumen en China y el 70% de los que se exportan a otros países. Sin embargo, esta industria, aunque económicamente vital, ha sido escenario de numerosas tragedias debido a su alta peligrosidad. La explosión en la fábrica Huasheng reaviva el debate sobre la necesidad de fortalecer los controles de seguridad en un sector donde los accidentes son recurrentes.
Este nuevo incidente se suma a una larga historia de tragedias en fábricas de pirotecnia en China, donde las explosiones han cobrado cientos de vidas en las últimas décadas. Aunque las autoridades han endurecido las regulaciones, casos como este demuestran que aún hay mucho por hacer para garantizar la seguridad de los trabajadores y las comunidades cercanas.
Mientras las labores de rescate y investigación continúan, la ciudad de Liuyang se encuentra en estado de shock, y el mundo observa con preocupación las consecuencias de un accidente que deja familias destrozadas y cuestiona la seguridad industrial en uno de los sectores más arriesgados del país.
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