viernes 6 de noviembre de 2026 10:04 am
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«Si queremos comercio, la calle no puede estar así». Con esa consigna, que resume el anhelo de normalidad de una población golpeada por el crimen, ciudadanos haitianos salieron a las calles para pedir que el modelo de seguridad del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, sea aplicado en su país, en una protesta que se ha convertido en un fenómeno político inédito.

La manifestación reflejó la admiración que despierta el gobernante salvadoreño en amplios sectores del pueblo haitiano, que ven en su estrategia contra el crimen organizado una vía para recuperar la tranquilidad en un país donde las bandas armadas mantienen bajo su control amplias zonas del territorio.

«¡Viva el presidente Bukele! ¡Nosotros decimos gracias al presidente Bukele!», exclamó uno de los manifestantes, quien definió al mandatario como «el capitán de la seguridad» y afirmó que la nación necesita medidas contundentes para salir de la profunda crisis de inseguridad que atraviesa.

Además del respaldo, la protesta incluyó una advertencia: los participantes pidieron que Bukele no ceda ante posibles presiones de la comunidad internacional para evitar una intervención en Haití, en referencia a los cuestionamientos que el gobierno salvadoreño ha recibido por sus métodos de seguridad.

El trasfondo de la movilización es la crisis humanitaria y de seguridad que vive el país caribeño, donde la acción de los grupos armados ha paralizado el comercio, el transporte y la vida cotidiana de millones de personas, y donde el Estado ha perdido capacidad de control en importantes zonas del territorio.

La posibilidad de una asistencia salvadoreña cuenta con un respaldo inicial del propio Bukele, quien ha manifestado su disposición a colaborar con la recuperación de la seguridad en Haití. Sin embargo, cualquier intervención requeriría acuerdos entre los gobiernos involucrados, condición que transforma la esperanza de los manifestantes en un desafío de negociación entre San Salvador y Puerto Príncipe.

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